Dibujante

Javier Olayo Martinez

De entrada, reconocer que, para pintar previamente hay que ser dibujante. Es preciso tener un concepto muy claro del dibujo o el cuadro se te descuelga. Cuando vemos un cuadro abstracto que entendemos que no nos gusta, no sabemos por qué, y es porque detrás no hay dibujo…

Es fundamental pasar por un periodo de aprendizaje. Yo hacía mis bodegones, paisajes y retratos, y llegó un momento, en una exposición en que vi mis manzanas y pensé… llevo 2.500 manzanas hechas, las pinto y luego me las como… no tiene sentido la pintura: hacer manzanas. La pintura o es más o me dedico a pasar el tiempo con mi familia y amigos… Analizando me di cuenta que la cosa era muy complicada, pero muy sencilla al mismo tiempo. Yo antes pintaba manzanas cuando lo que yo quería era pintar cuadros: pues lo que había que hacer era pintar cuadros. 

Había que empezar con la manzana, dibujarla, comérmela, empezar a pintarla, y como ya no la tenía delante empezaba a pintarla como me daba la gana, no importaba qué colores ni cómo la dibujara…al final era un cuadro lo que estaba haciendo.

Ese es mi principio de que había que ir a la búsqueda de algo… nunca sé de qué, seguramente nunca lleguemos, pues el que se plantee llegar a algún sitio va arreglado. No sabes  a dónde vas. El tiempo lo decide y la obra en sí. Lo que sé, es que la pintura es disfrutar y sentir la necesidad permanente de cambiar. Avanzar. No repetirte. Evolucionar. Como personas somos hijos de nuestros actos y como artistas de nuestras obras. Siempre una obra es el principio de la siguiente. Una permanente búsqueda en el camino de “no se sabe qué”, en el camino de la evolución.

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